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Fundación El Colegio de Santiago
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Ideas de Moscú, dinero de Lima

Sobre las identidades asignadas al movimiento obrero del sur chileno, 1917-20

 

Ernesto Bohoslavsky

UNGS – CONICET

ebohosla@ungs.edu.ar

 

Los años del ‘miedo rojo' posterior a la Revolución Rusa se caracterizaron por un incremento de las angustias de las clases dominantes. En muchos países de Occidente las burguesías consideraban como posible una réplica bolchevique en sus propias sociedades, por lo que promovieron o aceptaron la implementación de soluciones de facto que aseguraran el orden socio-económico. Sin embargo, la forma que adoptó la fantasmática anti-comunista tuvo mucho de color local: cada uno de los sectores (que se creía) amenazados forjó una serie de figuras conspirativas particulares, que retomaba angustias y temores nacionales a la vez que el lenguaje más internacional del anti-bolchevismo, ya sea de base católica, conservadora o liberal.

En el caso que aquí interesa, se verá que tanto la gran prensa como las voces del Estado procuraron relacionar al movimiento obrero del sureño Territorio Magallanes no sólo con la Rusia de los Soviets sino con la diplomacia peruana. Los dirigentes de la Federación Obrera de Magallanes (F.O.M.) fueron identificados por estas voces como un grupo de extranjeros apátridas que habían traído a Chile el odio de clases y el desprecio a la nación. Pero su verdadera intención no se reducía, según esta caracterización, a promover el régimen de los soviets, sino que apuntaba a debilitar a Chile y convertirlo en fácil víctima de las armas y la astucia limeñas.

El propósito de este artículo no reside en desmentir esta identificación –tarea ésta que ya la propia historia militante del movimiento obrero ha hecho- sino más bien en entender por qué la elite recurrió a ella y no a otras que también estaban disponibles. La razón parece residir en que la convocatoria a reprimir a la F.O.M. pudo encontrar mejor recepción dentro de la sociedad magallánica y en Santiago, debido a que fue presentada como parte de una campaña más general, de carácter nacional y defensivo contra una supuesta invasión militar extranjera. La fortaleza y la atracción de este discurso fue, simultáneamente, la propia causa de su decadencia. Atada al contexto electoral de 1920, la denuncia de que Perú financiaba el anarquismo y el bolchevismo que actuaban en el territorio de Magallanes, cayó en el cajón del olvido, dado su evidente carácter fraudulento e instrumental.

 

Trabajadores, estancias, enfrentamientos (1917-20)

 

La región conocida como ‘Patagonia' en Chile abarca un territorio en el extremo sur, bastante menor que su homónimo argentino. Las actividades económicas desde finales del siglo XIX giraban en torno a la producción ganadera para la exportación, primero de lana, y de carne congelada después. Una red de estancias, frigoríficos, compañías navales y casas comerciales, por lo general de capital extranjero, constituía el grueso de la economía regional. Por ser una tierra ‘nueva', en la que se abrían oportunidades laborales, las dos localidades más importantes, Punta Arenas y Puerto Natales, recibieron contingentes migratorios desde el norte, especialmente desde el archipiélago chilote. De acuerdo con Vega (1995:17) la principal diferencia entre Magallanes y el resto del territorio nacional residía en la inexistencia de campesinado: en el sur había ‘obreros agrícolas concientes de su condición de clase' entre los que se contaban los chilotes, que provenían de ‘una relación distinta con la tierra, de una sociedad de minifundios que incluso los hacía incapaces de entender el significado de vender la fuerza de trabajo'. También recalaron allí croatas, españoles, italianos, alemanes y argentinos.

El resultado de estas migraciones y del crecimiento de las actividades comerciales, ganaderas, navales e industriales fue una sociedad con rasgos propios de la modernización capitalista que podía registrarse en el resto del país. Las condiciones de trabajo que podían encontrarse en las estancias eran notoriamente malas por las largas jornadas de labor, las habitaciones de los obreros, el costo de los productos básicos y la devaluación de los salarios. El aumento de la organización sindical se fue dando en los primeros años del siglo XX, pasando del mutualismo a la creación de sindicatos por rubro y luego a la constitución de federaciones de obreros de la región. El proceso estuvo lejos de ser lineal: comenzó y se abortó varias veces, y las disputas al interior de las organizaciones obreras no amilanaron nunca en el período que nos interesa. La F.O.M. se estableció en junio de 1911, tomando como base la organización de los carniceros de los frigoríficos: poco después comenzó a editar el quincenario El Trabajo (Barría Serón 1960:188ss). La ideología anarquista era de las que tenía más fuerza dentro de los trabajadores patagónicos. Al igual que en Santa Cruz, los grandes estancieros poseían contactos muy aceitados con las autoridades regionales y nacionales. Esta cercanía social y política, se exageraba en la mirada anarquista que, señalaba que hacendados, navieros, autoridades regionales, Iglesia Católica, Carabineros y Batallón de Magallanes formaban una sola entidad.

Pero junto a las ideas anarquistas era posible encontrar al socialismo, que ha llamado la atención por el marcado civismo que tenía, así como su rechazo por las aciones violentas (Vega 1995:15), al punto que recurrió a la violencia en situaciones extremas. 1 La presencia socialista en la F.O.M. hacía posible algún tipo de negociación con el aparato estatal, pues reconocía el derecho a intervenir o regular los conflictos laborales. En consecuencia, la ambigüedad parece ser la regla acerca de los comportamiento de la F.O.M., pues oscila entre la abierta hostilidad de clase y la promoción de la constitución de una Cámara del Trabajo. Si en algunas circunstancias comprueba que nada se puede obtener de la ‘justicia burguesa', en otras instancias no duda en reclamar transparencia en los procesos judiciales en que se veían involucrados sus dirigentes. 2 Las autoridades y la patronal se mostraban recelosas frente al hecho de que la F.O.M. agrupaba al grueso de la población trabajadora urbana, portuaria y rural de la región magallánica: si en 1911 tenía 236 socios, 1916 alcanzó su pico con 6.000 asociados (Barría Serón 1960:190). Con diversas huelgas y boicots propugnaba la obligación de contratar personal federado o la firma de convenios colectivos. La difusión de El Trabajo , su solidaridad interna, la eficacia de sus boicots y su repetida utilización de la huelga transformaron a la F.O.M. en objeto de repudio de la patronal y de las autoridades regionales. 3 De ahí que el gobernador denunció en 1915 que los malos elementos imponían su ‘voluntad soberana en todas las faenas', a la vez que vulgarizaban la doctrina de que ‘el capital y el trabajo son y deben ser dos enemigos irreconciliables' 4.

El contexto político internacional de ‘miedo rojo' también marcaba la caracterización que las autoridades y la gran prensa hacían de los problemas entre capital y trabajo. El impacto de la Revolución Rusa se expresaba en la comparación de la situación de Chile con la de los Zares en 1917. Según el vocero de la patronal de Magallanes, los pillos siempre habían soliviantado a los espíritus de los trabajadores, desde 1789 a Rosa Luxemburgo. Se trataba en realidad de ‘crápulas', en su mayoría judíos, que dirigían la agitación y que se aprovechaban de la incultura de los trabajadores. 5 La gran prensa se encargaba de recalcar en 1920 que la revolución bolchevique iba ‘barranca abajo' y que el triunfo de la contrarrevolución blanca era inevitable: de igual manera, los chilenos confiaron en que los soviéticos triunfaran, también debían prepararse para la acción contrarrevolucionaria correspondiente. 6

Rogelio Figueroa, ‘distinguido vecino de Punta Arenas, propietario de importantes establecimientos agrícolas, comerciales e industriales' de Magallanes, consideraba que la organización sindical había impuesto una ‘tiranía' apátrida a las autoridades, propietarios y el ‘pueblo'. Como producto de esta tiranía de los dirigentes sindicales se vivía en un continuo sobresalto. 7 El despotismo había llegado a extremos increíbles: apenas surgía un conflicto entre un obrero y un capataz, la F.O.M. votaba por el inicio de la huelga general. Estos dirigentes

‘no respetaban nada: ni autoridad, ni patrones, n familia, ni religiones, ni ejército, ni patria, ni siquiera al prójimo. Toda la autoridad para ellos era la Federación. Y este respeto no nacía de convicciones o doctrinas: era sólo fruto del temor que tenían a los directores de la institución, 8 o 10 individuos de la peor especie –extranjeros los más- que manejaban el dinero de la Federación y llevaban sin trabajar una vida de boato y de jolgorio permanente [...] elementos perniciosos, en su mayoría extranjeros expulsados de la Argentina y de países europeos y que llegaron allí a dirigir los gremios obreros y a vivir cómodamente, como gente adinerada, a costa de las cuotas que les pagaban los trabajadores' 8

Según esta visión, los trabajadores chilenos resultaban rehenes de los dirigentes sindicales extranjeros que promovían la instalación de un Soviet. Este ‘soviet' de Punta Arenas generó inquietud social, tensión política y caída económica, ahuyentando a los potenciales inversores del Territorio ante la ‘anarquía' que gobernaba todo. 9 Se había expandido el temor por las amenazas, que daban a ‘entender que estaban próximos los días del Soviet, del saqueo, de la repartición de bienes y terrenos y riquezas'. 10 El Mercurio ofreció un reportaje a un supuesto trabajador de Magallanes: el sujeto en cuestión, ‘federado convencido', declaró que un grupo de agitadores anarquistas, en su mayoría extranjeros, orientaba a la federación. 11 Estos agitadores procuraban darle un rumbo subversivo a la F.O.M. a pesar de la oposición de loa ‘trabajadores honrados y patriotas'. 12 Este ‘soviet' aterrorizaba a Magallanes y a los propios obreros, pues aquellos que no querían federarse o a pagar su cuota social eran perseguidos, extorsionados e incluso asesinados. Ningún trabajador podía aceptar un empleo sin la autorización del ‘soviet' y los patrones sólo podían tomar como empleados a los federados a la F.O.M.. El ‘soviet' organizó su propia vendetta (sic) conformada por presos fugados de cárceles argentinas. La Federación reinaba y despreciaba a las autoridades y extremaba sus actos subversivos y hacía ‘público alarde de insolente provocación'. El local de la Federación era el ‘cuartel general' de un movimiento que abiertamente se preparaba, amenazando el orden social del territorio. 13

 

1 Gorka Zamarreño Aramendia ‘La conciencia de clase en la formación del movimiento obrero magallánico', Impactos , 61, p. 5. Citada en Vega (1995:15).

2 Así, frente a los abusos de los carabineros que desalojaron en 1918 a los colonos de Chile Chico, la F.O.M. reclamaba ‘juzgamiento e inmediato castigo' del carabinero autor de la muerte de un obrero, la expulsión de un teniente del Cuerpo de Carabineros y el desposeimiento del fuero militar de los carabineros, la remoción del juez y la visita de un Ministro Visitador. El Magallanes , 16 de agosto de 1918, p. 7. Citado en Vega (1995:81).

3 La F.O.M. mantuvo un equipo de inspectores que recaudaban la cuota gremial, vendían el periódico y consolidaan el sindicato en áreas rurales. Consigue que los estancieros reconozcan el derecho de asociación, firma convenios colectivos, denuncia los atropellos y obtiene el pago en oro de los salarios. Para Barría Serón (1960:191) ‘hace una labor societaria de innegable beneficio para sus afiliados y a la vez se enajena aquellos sectores patronales y autoridades a quienes lesiona sus intereses económicos o alcanzó con las denuncias de sus atropellos'.

4 El Magallanes , 23 de noviembre de 1915, p. 7. Citado en Vega (1995:49).

5 ‘Cayó el Czar y subió Lvoff, cayó Lvoff y subió Kerenski, cayó Kerenski y subieron Lenine, aristócrata y Trotsky, rico burgués judío, con los comisarios del pueblo también burgueses y en 80% de ellos judíos! Y también serán derribados y el pueblo trabajador quedará en las mismas manos o en mayores miserias aun que por lo pasado', La Unión, 24 de julio de 1920, Punta Arenas, p. 2 ‘El amor a la Patria' por Carlos Mezzena.

6 El Mercurio , 13 de octubre de 1920, p. 3, ‘El fin de un delirio' (Editorial). La Unión, 4 de agosto de 1920, Punta Arenas, p. 3 ‘Barranca abajo'.

7 El Mercurio , 4 de octubre de 1920, p. 19, ‘La actual situación del Territorio de Magallanes'

8 Ídem .

9 ‘Muchas industrias habían ya disminuido sus actividades, para llegar poco a poco a terminarlas a fin de irse a otra parte más segura para sus intereses; otros conocidos vecinos deshicieron sus casas, vendieron sus muebles, liquidaron sus negocios, se vinieron a Santiago o regresaron a sus países', Ídem .

10 Ídem.

11 El Mercurio , 13 de octubre de 1920, p. 3, ‘Correspondencia de Magallanes' (Turista)

12 La F.O.M. habría rechazado el pedido de la FOCh. de apoyar la candidatura de Alessandri: se negó puesto que ‘no reconocía patria; era internacionalista decidida; consideraba a Alessandri un vulgar burgués; continuará su obra revolucionaria para obtener cuanto antes el gobierno del pueblo por el pueblo', Ídem .

13 Ídem .


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